El Real Murcia estuvo ayer a punto de resucitar. Pero terminó hundido. Sumergido en el fondo de la tabla, deprimido y con la moral por los suelos. Un penalti tuvo la culpa. La pena máxima casi siempre es motivo de esperanza y presagio de goles cuando se pita a favor. No en el Real Murcia. Al menos esta temporada. El equipo grana lleva señalados a favor cinco penaltis. Pero han sido seis lanzamientos y seis errores, porque Óscar Sánchez lanzó dos veces en Villarreal y en ambas terminó en nada. Ayer se repitió la historia. Esta vez fue otro jugador el protagonista, pero el mismo resultado que, al final, es lo que cuenta. Fuente: CANAL 6