Se acabó. Y lo hizo según el guión previsto porque la jornada final, la de la quinta y última etapa, no alteró ni un ápice la clasificación general que se estableció el sábado al término de la contrarreloj individual. Por eso, el joven checo Frantisek Rabon, del Columbia, acabó enfundado en el maillot amarillo e inscribió su nombre -primer corredor checo que lo hace- en la historia de las treinta ediciones de la Vuelta a Murcia. Si por algo se ha distinguido esta trigésima edición de la Vuelta a Murcia ha sido porque no ha fructificado ni una sola de las escapadas que se han formado a lo largo de los cinco días de carrera en las cuatro etapas en línea. Fuente: CANAL 6